Raíces en la marea
Los manglares cubren cerca de una décima de un uno por ciento de la tierra del planeta y, desde esa franja mínima, alimentan las pesquerías costeras, le quitan fuerza a la marejada y almacenan varias veces más carbono por hectárea que un bosque de tierra adentro. En el Día Internacional del Manglar: qué son, dónde están los más grandes y qué le está pasando a la única costa pacífica que reúne el 99,85 por ciento del manglar de Costa Rica.
El 26 de julio de 1998, en el estero de Muisne, en la costa pacífica de Ecuador, una multitud salió a desarmar una piscina camaronera. La piscina se había excavado ilegalmente dentro del manglar, y la organización local FUNDECOL y Greenpeace habían convocado a la gente para romper sus paredes y resembrar el sitio. Durante la acción murió Hayhow Daniel Nanoto; el relato retrospectivo del Mangrove Action Project lo identifica como activista de Greenpeace originario de Micronesia y da como causa un infarto. Los grupos manglareros latinoamericanos tomaron el 26 de julio como un día por los manglares en su memoria. Redmanglar, la red regional constituida en Choluteca en 2001, también adoptó la fecha. El Mangrove Action Project atribuye la difusión internacional del día a un taller de 2003 en Fortaleza (Brasil). Redmanglar hizo la declaración internacional formal en su II Asamblea General, en 2004. En 2015, la Conferencia General de la UNESCO adoptó el 26 de julio como el Día Internacional para la Conservación del Ecosistema de Manglar.
La pelea en Muisne era por una franja de árboles que apenas se ve en un mapa. A escala mundial, los manglares cubren unos 147.000 kilómetros cuadrados, o 14,7 millones de hectáreas, en 123 naciones y territorios según el conteo del PNUMA: una décima de un uno por ciento de la tierra del planeta. En 2024, la primera evaluación mundial de manglares para la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN halló que la mitad de los ecosistemas de manglar del mundo corre riesgo de colapso para 2050.
Árboles que viven en agua salada
El español distingue lo que el inglés confunde: el manglar es el bosque costero, y el mangle es cada uno de los árboles que lo forman. Las distintas especies que conocemos como mangle vienen de familias distintas. Linajes sin parentesco entre sí hicieron el salto al agua salada por separado, algo así como entre quince y veintisiete veces según dónde tracen la raya los botánicos, aunque muchas de las especies vivas hoy descienden de uno de esos saltos y no lo dieron por su cuenta. Casi todas viven en el trópico y el subtrópico, más o menos entre los 30 grados de latitud norte y los 30 grados sur. Cada uno de esos saltos tuvo que superar los mismos tres obstáculos para acabar enraizado en agua salada, en una orilla que la marea inunda y vacía dos veces al día en la mayoría de las costas.
La sal es el primer obstáculo. La mayoría de las plantas no tolera la sal, por causa de la ósmosis: el agua se mueve hacia el lado más salado, de modo que un agua de suelo más salada que la savia de una raíz saca agua de la planta en lugar de metérsela. Una planta parada en agua de mar muere de sed. Un viejo cuento habla de echarle sal al campo del enemigo para matarlo de hambre. Si ese campo resulta estar anegado y al vecino le gustan los manglares, el chiste se le devuelve a uno. Los botánicos clasifican los mangles en secretores, que absorben la sal y luego la expulsan, y no secretores, que la dejan fuera en la raíz. Esa división es funcional y no taxonómica, y atraviesa las familias. Los mangles rojos del género Rhizophora son no secretores: Smithsonian Ocean sitúa su exclusión en más del 90 por ciento de la sal del agua que toman. Los mangles negros del género Avicennia son secretores y expulsan la sal por glándulas en las hojas, a menudo encostradas de cristales blancos. El almacenamiento es una vía más. Algunos mangles guardan en las hojas lo que las glándulas no expulsan, y esas hojas engrosan con la edad y se llevan la sal al caer.
El aire es el segundo obstáculo. Las raíces necesitan oxígeno: un árbol produce su energía por fotosíntesis, pero tiene que gastarla mediante la respiración, que consume oxígeno igual que la respiración de un animal. La mayoría de los árboles toma ese oxígeno del gas retenido entre las partículas del suelo. El lodo anegado casi no lo contiene, así que los mangles toman su aire por encima de la línea de marea. Avicennia, Laguncularia y Sonneratia levantan neumatóforos (raíces respiratorias) del fango por miles, unos delgados como lápices y otros en forma de cono, y captan aire por unos poros llamados lenticelas repartidos por su superficie. El mangle rojo arquea raíces zancudas desde el tronco para sostenerse por encima de la marea, y Bruguiera saca del fango raíces en rodilla que vuelven a bajar. Las formas cambian. En todas ellas, alguna parte del sistema radicular queda en el aire.
Que una plántula arranque siquiera es el tercer obstáculo. La sal vuelve a ser un problema en la germinación, y una semilla que germina todavía tiene que encontrar agarre en agua en movimiento. Las semillas del mangle están evolucionadas para resolver las dos cosas, y lo hacen de dos maneras. El mangle rojo practica la viviparidad verdadera: la semilla germina en el árbol y queda colgando, como una plántula verde y alargada, hasta que cae lista para plantarse en el lodo o para flotar y arraigar en otra parte. Los mangles negro y blanco practican la criptoviviparidad: el embrión germina dentro del fruto mientras el fruto sigue unido al árbol, y el fruto cae antes de que la raíz lo haya roto. De un modo u otro, la plántula deja al árbol madre ya en crecimiento. Los árboles se ordenan en la orilla según cuánta sal e inundación tolera cada uno, de modo que un manglar crece en franjas, pioneros parados en el agua y otras especies detrás de ellos.
En el mundo hay apenas unas 70 especies verdaderas de mangle, y la mayoría crece en el Indo-Pacífico. El conteo es blando, porque la línea es ecológica y no taxonómica. Un mangle verdadero tiene las adaptaciones para vivir en la marea, mientras que un asociado del manglar se ciñe al borde superior del bosque sin ellas, y los botánicos discrepan sobre dónde trazar la raya. En las costas americanas la lista es corta, sobre todo el rojo, el negro, el blanco (Laguncularia racemosa) y el botoncillo (Conocarpus erectus), que la mayoría de las autoridades considera un asociado. Costa Rica tiene siete especies de cuatro familias. El rojo, el negro y el blanco son los de rango más amplio: crecen en ambas costas del país y a ambos lados del Atlántico tropical. Avicennia bicolor se limita al Pacífico oriental, de Chiapas, en México, hasta el occidente de Colombia, y la mayoría de los registros que hay de él vienen de Costa Rica y Panamá. El mangle piñuela, Pelliciera rhizophorae, se detiene a medio camino del Pacífico: su rango continuo termina en el Golfo de Nicoya y al norte solo sobrevive en unos pocos rodales dispersos de Guanacaste, entre ellos el manglar protegido de Potrero Grande. Van cinco. Las otras dos son un segundo rojo, Rhizophora racemosa, y el botoncillo, que unos conteos admiten y otros dejan fuera.
Las tres adaptaciones son caras, y ninguna es razón para vivir en el mar. Los mangles no necesitan sal. Varios crecen mejor en agua dulce en el laboratorio. Daniel Simberloff, en su entrada sobre el manglar en Costa Rican Natural History de Janzen, dejó planteado el enigma sin resolverlo: ¿por qué, entonces, están restringidos a las costas y no aparecen en agua dulce ni tierra adentro? La respuesta más probable es que tolerar la sal les compra un sitio al que casi nada más puede seguirlos. Ball y Pidsley cultivaron dos Sonneratia emparentadas, lado a lado, en un rango de salinidades. Una aguantaba el agua de mar plena; la otra se rendía a la mitad de esa concentración. En el agua salobre donde ambas crecían mejor, la especie tolerante a la sal quedó en la mitad de la altura de su pariente más débil, con la mitad de superficie foliar y la mitad de biomasa. Tolerar la sal cuesta crecimiento, y a un árbol lento lo ganan tierra adentro los que crecen rápido. En la orilla casi no tiene a quién ganarle. Frente a los setenta y pico de árboles que viven en la marea, más de 10.000 especies crecen en el borde de agua dulce de la tierra.
La marea les devuelve el favor por partida doble. Mantiene vivo el suelo mismo. En Estero Tortuga, en la costa de Osa, el estero perdió el flujo de marea. Unos investigadores marcaron allí 273 plántulas y las vieron morir todas en menos de un año, mientras los árboles viejos se secaban y entraban plantas de tierra adentro. Y la marea lleva la semilla. En un modelo mundial, las plántulas flotantes promedian 715 kilómetros en seis meses, y el cruce más largo registrado superó los 10.000 kilómetros. Lo mejor que logra un árbol en tierra firme, haciendo que un animal se coma su fruto y se lleve la semilla, es una mediana de 245 metros.
Lo que vale un manglar
Lo que vale un manglar se ha contado de cinco maneras: como pesquería, como muro contra el mar, como depósito de carbono, como trampa para lo que bajan los ríos y como hábitat. La pesquería es la más directa de todas. Esponjas, ostras, percebes y anémonas se fijan a la superficie dura de las raíces, y la maraña que forman sirve de escondite a todo lo que quepa en ella. Cangrejos, camarones y peces pasan allí la primera parte de su vida antes de salir a mar abierto ya adultos, y por eso el manglar cuenta como hábitat de cría. Un mero guasa se queda hasta medir un metro, unos seis años, y solo entonces se marcha al arrecife. Un modelo de 2025 estima que los manglares del mundo sostienen más de 700 mil millones de peces e invertebrados juveniles al año. Un estudio de 2008 en el Golfo de California halló que las especies de pez y cangrejo ligadas al manglar aportan el 32 por ciento de los desembarques de la pesca artesanal de la zona, con un valor medio anual de 37.500 dólares por cada hectárea de franja de manglar. Los manglares sostienen unos 126 millones de días de pesca al año. La misma evaluación de la UICN de 2024 que puso en riesgo a la mitad de los manglares del mundo proyecta una pérdida de 17 millones de esos días de pesca al año para 2050, cerca de uno de cada siete, conforme el cambio climático y el ascenso del mar se lleven y aneguen los bosques que los sostienen.
En los manglares del Pacífico de Costa Rica, los piangüeros extraen a mano la piangua (Anadara tuberculosa y A. similis), en los pueblos estuarinos del humedal Térraba-Sierpe y alrededor del Golfo de Nicoya. Una estimación del Estado de la Nación de 2004 situó toda la pesquería pacífica de piangua en alrededor de 1.000 recolectores, cuatro de cada diez de ellos mujeres. El mismo informe halló que la mitad de la piangua que se vende en el país sale del Golfo de Nicoya. El estudio de 2024 en el manglar de Chacarita, en Puntarenas, halló que siete de cada diez conchas extraídas estaban por debajo de la talla mínima legal de 47 milímetros, fijada por decreto en 1982 y, a la vista de eso, poco aplicada.
Como muro contra el mar, una franja de manglar de unos 100 metros de ancho reduce la altura del oleaje entre un 13 y un 66 por ciento, y amortigua la marejada al atravesarla. Un estudio de 2020 liderado por Pelayo Menéndez e Iñigo Losada estimó que los manglares evitan más de 65 mil millones de dólares en daños por inundación costera cada año, y que perderlos pondría a 15 millones de personas más en el agua. Un manglar detiene el agua que entra desde el mar, y solo en parte la que baja desde la tierra. Investigadores modelaron el delta del Guayas, en Ecuador, durante un El Niño en el que subieron a la vez el mar y los ríos. Hallaron que los manglares rebajaban la parte del pico que aportaba el mar y dejaban intacta la que aportaban los ríos. Con los manglares presentes, el nivel máximo era aun así hasta unos 20 centímetros más bajo, pero eso venía de amortiguar la marea corriente y no la crecida.
Los manglares están entre los bosques más densos en carbono del trópico y almacenan del orden de 1.000 toneladas de carbono por hectárea, varias veces lo que guarda un bosque tropical de tierra firme. La mayor parte queda atrapada en suelo profundo y anegado, donde la falta de oxígeno frena hasta el mínimo la descomposición de raíces y hojas muertas. Los manglares también acumulan cantidades importantes de carbono por encima del suelo. En Costa Rica, un estudio de 2012 midió el carbono aéreo de los manglares de Gandoca y Estero Moín, en la costa caribeña, y halló más que en el bosque primario costarricense.
Los manglares funcionan además como un filtro. Los ríos bajan sedimento y fertilizante, y el manglar frena el agua lo suficiente para retener parte de cada uno. El sedimento que entra con la marea llenante se asienta entre las raíces, donde la corriente afloja, y la vaciante ya no tiene fuerza para levantarlo. En un estuario de la India, la franja donde crecen juntos Avicennia y Rhizophora retuvo el 30 por ciento de lo que traía la marea. En dos manglares de la India, hasta el 99 por ciento del nitrato que desapareció del agua se convirtió en amonio y quedó retenido en el sedimento, en vez de escapar al aire como gas. Ese trabajo lo hace el lodo, no los árboles, y lo que el lodo retiene también lo puede devolver. En Térraba-Sierpe, investigadores del Tecnológico muestrearon el río Sierpe cada mes a lo largo de 2018. El nitrato subió de una línea base cercana a 5 miligramos por litro hasta 20 después de que se fertilizaran la palma aceitera y el arroz de los alrededores, y volvió a bajar conforme el río corría hacia su desembocadura. El equipo del Tecnológico interpretó esa bajada aguas abajo como el humedal todavía sacando nitrato del agua. El mismo trabajo recoge lo que observaba el personal del parque en los meses siguientes a cada fertilización, floraciones de plantas acuáticas y un deterioro en la reproducción del manglar. En 57 humedales del mundo, la mayoría redujo la carga de nutrientes que los atravesaba, pero uno de cada ocho devolvió más de lo que recibía, y esa exportación neta aparecía con más frecuencia cuanto más tiempo y con más cuidado se medía el humedal.
Un manglar tiene muy pocas clases de árbol y muchísimas clases de animal. Las raíces zancudas meten superficie dura en el lodo blando, cosa que casi nada más hace en una orilla fangosa. La marea reparte después el bosque en dos turnos. Los peces entran con la marea alta a alimentarse, y las aves trabajan las planicies de lodo que la bajamar deja al descubierto. Gilbert Barrantes muestreó un manglar de 200 hectáreas en Chomes, en el Golfo de Nicoya, ocho días de cada quince entre julio de 1986 y diciembre de 1987. Allí registró 111 especies de ave, 79 de ellas residentes. Sesenta y siete de las residentes eran terrestres, y 37 de esas se reproducían en el manglar: dieciocho en el borde, ocho en el interior y once en ambas partes. En la playa fangosa contigua a ese bosque, Barrantes y Ana Pereira contaron aves playeras y gaviotas (Charadriiformes) y hallaron 27 especies. Esas aves se alimentan en el lodo y no entre los árboles, y algunas descansan en el manglar de atrás. En los manglares costarricenses viven también el cocodrilo americano, el caimán y la espátula rosada, y por ellos pasan capuchinos, congos y monos ardilla, aunque el SINAC anota que pocos mamíferos se quedan de forma permanente.
Casi ningún animal de manglar vive en el manglar y en ningún otro sitio. Una revisión de 2009 contó apenas 69 vertebrados terrestres en el mundo que parecen restringidos al manglar, 48 de ellos aves, con el grupo entero concentrado en Asia y Australia. Los manglares de Trinidad albergan 84 especies de ave, y exactamente una de ellas está confinada al manglar. La única ave así de Costa Rica es el colibrí de manglar, endémico de la costa pacífica sobre todo entre el Golfo de Nicoya y Golfo Dulce. BirdLife y la UICN lo tienen en peligro, con una población de entre 1.500 y 7.000 aves maduras, y se alimenta sobre todo en las flores del mangle piñuela.
Dónde están los grandes manglares
El manglar más grande del planeta es los Sundarbans, 10.000 kilómetros cuadrados a caballo entre India y Bangladés, donde el Ganges, el Brahmaputra y el Meghna llegan al mar. Es el único bosque de manglar con tigres, alrededor de 100 del lado indio, que cruzan a nado los canales y cazan venados, jabalíes, incluso peces y cangrejos. El bosque entero se alza en promedio 2 metros sobre el nivel del mar. Un estudio de 2010 proyectó una subida de 28 centímetros por encima de los niveles del año 2000 en un plazo de 50 a 90 años, y calculó que le costaría al tigre el 96 por ciento de su hábitat en Bangladés. Un estudio que después modeló el hábitat del tigre situó la pérdida por encima del 96 por ciento: ningún hábitat en condiciones para 2070.
Indonesia tiene más manglar que ningún otro país, 3,4 millones de hectáreas, una quinta parte del total mundial según la FAO. Casi la mitad está en Papúa. El manglar indonesio guarda además cerca de una cuarta parte del carbono almacenado en los manglares del mundo, una porción mayor que la que tiene del área. El país también está perdiendo manglar, unas 18.000 hectáreas al año. Las piscinas camaroneras siguen llevándose la mayor parte, pero la agricultura, casi toda ella palma aceitera, se llevó el 19 por ciento de la pérdida entre 2009 y 2019. En la bahía de Bintuni, en Papúa, una sola concesión abarca 82.120 hectáreas de manglar, aprovechadas por turnos para astillas destinadas al mercado asiático de pulpa y papel.
La franja continua de manglar más larga del planeta corre por la costa de Pará y Maranhão, en Brasil, bajo la influencia del Amazonas: unos 650 kilómetros en línea recta y 7.200 kilómetros cuadrados de bosque. Va de la bahía de Marajó al estuario del Preguiças, con una sola interrupción de unos 8 kilómetros en la bahía de Cumã. Sobrevive en parte porque allí casi no vive nadie, ya que solo el 8 por ciento de la población de Pará es costera, frente a hasta un 40 por ciento en otros estados brasileños. Mareas de 4 a 7,5 metros inundan el bosque dos veces al día, y el manglar mismo se mete más de 40 kilómetros estuario arriba. Esas mismas mareas mantienen el carbono del suelo en cerca de la mitad del promedio mundial del manglar. El suelo de manglar solo conserva su carbono mientras el agua mantiene el terreno sin oxígeno, y donde una marea grande lo drena dos veces al día, sugieren los autores, entra aire y queda menos carbono. También hay gente que trabaja la franja. En marzo de 2024, tras dieciséis años de gestiones, Brasil declaró allí dos reservas extractivistas más, 74.700 hectáreas en las que 7.000 familias pescadoras tienen el derecho legal de pescar y recolectar.
El mayor manglar de África es el delta del Níger. Nigeria tenía 8.442 kilómetros cuadrados de manglar en 2020, casi el triple de lo que tiene el siguiente país africano y el quinto mayor de cualquier país del mundo. Es además el manglar más dañado por el petróleo del planeta. La agencia nigeriana de derrames lleva registrados unos 18.000 derrames confirmados desde 2006, y más de un tercio de esos registros no trae estimación alguna de cuánto petróleo salió. El episodio documentado más grande fue el de Bodo, donde dos derrames de 2008 y 2009 duraron 149 días entre ambos y echaron 82,9 millones de litros a los esteros. Obida y sus colegas leyeron imágenes satelitales una década después y hallaron 393 kilómetros cuadrados de vegetación muerta alrededor de Bodo, en su mayoría manglar, sin señal de recuperación. Un estudio atribuye al petróleo el 54 por ciento de la pérdida de manglar del delta. El resto corresponde al dragado, a la corta para leña y a la palma nipa. Esa palma asiática se sembró en Calabar en 1906, y ocupa el suelo desnudo que dejan el petróleo y las dragas, y no lo suelta.
Costa arriba de Muisne, donde empezó este artículo, en esa misma costa ecuatoriana, en la reserva Cayapas-Mataje, estaban los árboles tenidos desde hace mucho por los manglares más altos del mundo. Dos documentos del ministerio no coinciden sobre cuánto medían. Una guía oficial de campo sitúa el rodal de Majagual, la arboleda alta dentro de la reserva, en 30 metros o más; un plan de manejo posterior lo sitúa en unos 63. Los dos árboles que hicieron famosa la reserva, reportados en 65 y 63,8 metros, cayeron con meses de diferencia en 2005. Desde entonces, un hipsómetro láser ha situado el mangle más alto de América en 57 metros, un mangle rojo en Iscuandé, Nariño, unos 190 kilómetros costa arriba, ya en Colombia. Un mapa satelital publicado a principios de 2025 sitúa los manglares de Colombia como los más altos de cualquier país por altura de dosel.
En la costa atlántica de Florida, el manglar viene rellenando el extremo norte del área que ocupa desde hace mucho. Entre los 29 y los 29,75 grados de latitud norte, más o menos de Daytona Beach hasta poco antes de San Agustín, su superficie se duplicó entre 1984 y 2011. Las heladas fuertes lo mantenían fuera, y se han vuelto raras. La temperatura media de invierno subió en siete de las ocho estaciones costeras, pero esa subida no coincide con dónde avanzó el manglar. La medida que sí coincide es el número de días por debajo de los 4 grados centígrados bajo cero. En Daytona Beach hubo 1,4 días así menos al año entre 2006 y 2011 que entre 1984 y 1989. En Miami Beach, en esos mismos dos periodos, no bajó nada. El límite ya se ha movido en los dos sentidos, oscilando entre marisma y manglar al menos seis veces desde finales del siglo XVIII. Una sola helada, en enero de 2018, dañó el 60 por ciento de 38 sitios monitoreados en el borde de distribución norteamericano.
En el verano austral de 2015-16, el manglar murió en 7.400 hectáreas del Golfo de Carpentaria, en Australia. Eso equivalía a cerca del 6 por ciento del bosque del tramo afectado, que iba del río Roper, en el Territorio del Norte, hasta Karumba, en Queensland. La orilla estaba intacta a principios de noviembre de 2015, visiblemente clareada a principios de diciembre y casi del todo ida para enero. Aquel verano fue una temporada de El Niño con calor extremo, y los nueve meses hasta octubre de 2015 fueron los más secos desde que el registro empezó en 1971. El equipo que cartografió la mortandad hoy sitúa la bajada del mar por delante del calor y la sequía. El nivel del agua bajó unos 0,4 metros durante seis meses y siguió bajo toda la estación seca. Los árboles del borde de tierra adentro, ya sin marea que los alcanzara, murieron de sed. Diez años después la recuperación es desigual, y el equipo calcula que tomará décadas.
Los manglares de Costa Rica son un tramo de una costa pacífica que lleva manglar desde Guatemala hasta Panamá, y Costa Rica no es la que más tiene en esa costa. Un levantamiento satelital situó la superficie de manglar de Panamá en más de cuatro veces la de Costa Rica. Al norte de Costa Rica, el Golfo de Fonseca reúne unas 75.000 hectáreas, repartidas en un 62 por ciento para Honduras, un 32 por ciento para Nicaragua y un 6 por ciento para El Salvador. La Corte Internacional de Justicia resolvió en 1992 que los tres países tienen el golfo mismo en soberanía conjunta. El oceanógrafo Omar Lizano comparó los rodales de Fonseca con los costarricenses y halló que los árboles de Fonseca son más bajos, con algunos Avicennia que allí no llegan al medio metro.
Los árboles de esta costa están divididos en poblaciones que apenas se mezclan de un estuario al siguiente. El trabajo genético en el Pacífico oriental halla una fuerte estructura entre rodales: las plántulas flotantes viajan, pero rara vez lo bastante lejos como para fundir los árboles de un estero con los del siguiente. Los animales se mueven donde los árboles no pueden. Las tortugas marinas anidan en arena abierta, pero en el Pacífico oriental la carey pone sobre todo dentro de los esteros de manglar, cosa que no hace en ninguna otra parte de la distribución mundial de la especie. Sus tres colonias de anidación mayores están todas en esta orilla, en Estero Padre Ramos y Aserradores en Nicaragua y en Bahía de Jiquilisco en El Salvador.
Costa Rica, costa por costa
El primer mapa nacional de manglares de Costa Rica, publicado por el SINAC y sus socios en 2023 con datos de 2021, situó el manglar del país en 52.802 hectáreas. El 99,85 por ciento está en la costa pacífica y el 0,15 por ciento en el Caribe. Esa única costa reúne cerca de un tercio de un uno por ciento del manglar mundial. El mapa nacional y el mundial no se miden igual, y el total del SINAC incluye un 13 por ciento de canales y lagunas, que los mapas satelitales de extensión de hábitat no contabilizan. Nada anterior se midió igual, así que la cifra no puede mostrar una tendencia. El único registro satelital internamente consistente, Global Mangrove Watch, apenas mueve el manglar de Costa Rica: 393 kilómetros cuadrados hoy, unas 39.300 hectáreas, 2,8 kilómetros cuadrados más que en 1985. La serie país de la FAO muestra un descenso, de 63.400 hectáreas en 1980 a 41.800 en 2000, y ambos registros se solapan quince años sin coincidir. La serie de la FAO es una línea de tendencia ajustada sobre estimaciones nacionales de calidad muy distinta, la mitad de ellas entre 39.000 y 41.300 hectáreas; el máximo de 1980 se apoya sobre todo en un único levantamiento de 1979 muy por encima de todas las estimaciones vecinas.
El humedal de manglar más grande de Costa Rica es el Humedal Nacional Térraba-Sierpe, en la costa pacífica sur, en la región de Osa. El sitio, inscrito en Ramsar, cubre 30.654 hectáreas donde los ríos Térraba y Sierpe desembocan en el mar. Un estudio de 2018 que trabaja con imágenes satelitales de 2012 sitúa unas 14.800 de esas hectáreas bajo manglar. Sus canales albergan 55 especies de peces según la ficha Ramsar. Al norte de Térraba-Sierpe queda el Golfo de Nicoya. Una estimación del SINAC de 2018 sitúa allí cerca de 20.000 hectáreas de manglar, y muestreos anteriores fijan la franja en 112 kilómetros de orilla. El golfo sostiene una de las pesquerías artesanales más importantes de Costa Rica. En la otra costa, en la frontera con Panamá, Gandoca-Manzanillo es el único rodal del lado caribeño reconocido como verdadero bosque de manglar, dominado por el mangle rojo. Los demás parches caribeños, como el Estero Moín, son bosque pantanoso de agua dulce dominado por Pterocarpus officinalis y no manglar verdadero.
Qué se los está llevando
Entre 2000 y 2016 el ritmo al que la gente desmontaba manglar de forma directa cayó un 73 por ciento. A fines del siglo XX los manglares venían desapareciendo al menos tan rápido como las selvas o los arrecifes. El desmonte no se ha detenido, eso sí: la actividad humana aún causó el 62 por ciento de la pérdida entre 2000 y 2016, y la causa mayor fueron las materias primas, las piscinas camaroneras, los arrozales y las plantaciones de palma aceitera que sustituyen al manglar. La pérdida causada por la gente se concentra en el Sudeste Asiático, y casi el 80 por ciento de ella vino de seis países, Indonesia, Myanmar, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam.
La otra amenaza es el mar y, a diferencia de las piscinas, sigue ganando terreno. Un manglar sigue el ritmo del agua que sube atrapando sedimento y compactando en el suelo sus propias raíces y hojas muertas, elevando el terreno; cuando el agua sube más rápido que el lodo, el bosque se ahoga. Un estudio de 78 sitios del último gran ascenso deglacial del mar, hace 10.000 a 7.500 años, halló que los manglares muy probablemente no pueden seguir el paso una vez que el mar sube más de 6,1 milímetros al año. Las costas tropicales van camino de cruzar ese umbral hacia 2050 en escenarios de altas emisiones. Muchas veces el bosque no puede moverse tierra adentro: la orilla a su espalda ya está construida, y queda apretado contra el agua que sube.
Costa Rica está perdiendo manglar por las dos vías, una a pulgadas y otra a vagonetadas. En Térraba-Sierpe el manglar se está quedando sin lodo. Al subir, el mar arranca el lodo fino sobre el que crece el manglar, y río arriba el caudal ya no baja suficiente lodo para reponerlo. Una investigadora de la UCR vincula la pérdida de caudal del Térraba en la estación seca con la expansión piñera río arriba. Un ecologista entrevistado para el mismo reportaje apunta a las concesiones de agua concentradas río arriba, las más explotadas en verano. "El manglar de Sierpe se está quemando", dijo el oceanógrafo Omar Lizano. Se refiere a un bosque que muere a medida que el suelo que lo sostiene pasa de lodo fino a arena gruesa. La pérdida rápida asoma en la costa de Nicoya, en Sámara, donde el manglar de Río Lagarto se fue eliminando a lo largo de décadas y quedó enterrado bajo relleno de construcción, vagoneta tras vagoneta; el relleno se observa en las imágenes aéreas a partir de 1996. En 2024 la Sala Constitucional dio al Sinac doce meses para estudiar el sitio y brindar una solución definitiva. Casi dos años después, La Voz de Guanacaste reportó que no se había sacado nada del relleno, y el Área de Conservación Tempisque del Sinac dijo que retirarlo cuesta más de lo que la institución puede pagar.
Protegido, casi todo en el papel
Desde 1971, la Convención de Ramsar compromete a los países que se adhieren a conservar humedales de importancia internacional, y los manglares caben en su definición. Más recientemente, la Alianza Mundial de Manglares fijó metas para 2030: detener la pérdida, restaurar la mitad de lo recuperable y duplicar el área bajo protección. Cerca del 42 por ciento de los manglares del planeta está hoy dentro de áreas protegidas. Solo un 13,5 por ciento está en las categorías de protección más estrictas, las UICN I a IV.
Costa Rica protege sus manglares con casi toda la firmeza que permite la ley. Son dominio público y parte del Patrimonio Natural del Estado. El artículo 11 de la ley de la zona marítimo terrestre, la Ley 6043, cubre todo manglar, "sea cual fuere su extensión". Los coloca en la franja pública más estricta: terreno que por regla no puede titularse, arrendarse ni ocuparse. La ley forestal prohíbe la corta en los manglares, y le prohíbe a la administración forestal otorgar permisos nuevos sobre ellos. Los tribunales han respaldado esas reglas. Un fallo de la Sala Constitucional de 2020 expuso el régimen de protección de humedales en el que se inscriben los manglares. Una sentencia de 2024 anuló un decreto que había reducido la Zona Protectora Tivives, una reserva del Pacífico central que abarca un manglar.
En 2022, la Contraloría General de la República halló que la protección estatal de los manglares fuera de las áreas protegidas formales era ineficaz. Cuando sí se presenta un caso, puede durar más que la obra que lo causó. En playa Matapalo, en Guanacaste, un manglar de 8.233 metros cuadrados fue rellenado durante la construcción del Hotel Riu. El tribunal ambiental ordenó por fin restaurar el manglar en noviembre de 2025, dieciséis años después de la denuncia original. Ocho meses después, la orden todavía no ha surtido efecto, y nada puede hacerse mientras no lo surta. La apelación de Riu y la resolución sobre medidas cautelares están sin decidir en un tribunal que reportó más de 4.560 expedientes en trámite y apenas tres juezas propietarias. En julio de 2026 la Sala Constitucional dio curso a un nuevo recurso de amparo por la demora.
Devolver un manglar a la vida
Hay proyectos de restauración de manglar en todo el trópico, y los más viejos ya tienen décadas encima, lo bastante para mostrar qué funciona. La mayoría de los proyectos siembra plántulas. En Filipinas, la supervivencia a largo plazo de los mangles sembrados va del 10 al 20 por ciento. Un programa pesquero del Banco Mundial de 35 millones de dólares en las Visayas Centrales sembró casi 3 millones de plántulas entre 1984 y 1992; una evaluación citada por el ecólogo Roy Lewis halló vivo el 18,4 por ciento. Kodikara y sus colegas hallaron rebrote en apenas una quinta parte del área que Sri Lanka sembró tras el tsunami. Kodikara sitúa el gasto en unos 13 millones de dólares. Las razones se repiten: plántulas metidas en agua demasiado honda, en terreno donde el manglar nunca creció, o la especie equivocada sembrada en la franja equivocada. Reparar las mareas suele dar mejor resultado que sembrar plántulas. Trabajando en la bahía de Tampa, Lewis halló que a los mangles les va mejor con las raíces mojadas cerca del 30 por ciento del tiempo y secas el otro 70. La tarea, sostuvo, es reconstruir ese ritmo y no el bosque. Si se le da a la marea una pendiente que pueda subir, las semillas flotantes llegan solas. En West Lake Park, cerca de Fort Lauderdale, movió la tierra, labró la pendiente y no sembró nada; en menos de una década, las tres especies de mangle de Florida se habían establecido por su cuenta. Smithsonian Ocean atribuye a su método el regreso de bosques en más de 20 países. Se han estudiado pocos proyectos hidrológicos frente a los muchos de siembra, así que la comparación no está zanjada. El gasto no espera esa comparación. La Alianza Mundial de Manglares ayudó a diseñar el Mangrove Breakthrough, un programa de cuatro mil millones de dólares que apunta a 15 millones de hectáreas para 2030.
En Guanacaste se hizo a mano una reparación parecida. En Bahía Tomás, cerca de Cuajiniquil, una salinera había matado un tramo de manglar hacía décadas y había dejado una costra de sal que el Área de Conservación Guanacaste situó en hasta 15 centímetros, por la que nada podía crecer. Desde alrededor de 2018, una cooperativa de mujeres de la zona, junto con el área de conservación, logró que se volvieran a abrir a mano los canales de marea, pura pala, para lavar la sal, y sembró donde hizo falta. Para 2023 el área de conservación reportó la costra reducida a milímetros, el mangle blanco tolerante a la sal recolonizando y los cangrejos de vuelta en los canales. Las mujeres pertenecen a la Cooperativa de Mujeres de Cuajiniquil, que desde entonces montó un food truck al lado del sitio en restauración.
Así que feliz Día Mundial del Manglar. Los manglares son ecosistemas forestales únicos y de enorme importancia, y merecen nuestra protección. Considere compartir este artículo para ayudar a darlos a conocer.
Recursos y Lecturas Adicionales
Estado mundial y el Día Internacional del Manglar
Página del proyecto e informe completo. Fuente de la cifra mundial de ~15 millones de hectáreas y de la caída en las tasas de pérdida. Las tres metas (detener la pérdida, restaurar la mitad, duplicar la protección) y el ~42% protegido están en la página About Us de la alianza; conviene notar que la palabra "2030" no aparece ahí, y que el horizonte de 2030 lo confirma el relato de la UICN de 2022. El mapeo de Global Mangrove Watch cuenta más países y territorios que las 123 naciones y territorios que cuenta el PNUMA.
Los hallazgos principales de "50% en riesgo de colapso para 2050" y "33% amenazado por el cambio climático," y las proyecciones para 2050 de carbono, protección ante inundaciones y esfuerzo pesquero. La UICN atribuye los 17 millones de días al cambio climático y al ascenso del mar en concreto, no a la pérdida de manglar en general. La UICN redacta ese punto de dos maneras y solo una es correcta. Este comunicado dice "14% of current fishing effort is supported by mangroves"; la página de hallazgos dice "14% of current fishing effort supported by mangroves", es decir, que los 17 millones de días son el 14 por ciento de los 126 millones de días de pesca que sostienen los manglares. La aritmética lo zanja (17 ÷ 126 = 13,5 %), igual que los puntos hermanos, que dan cada pérdida como fracción del total actual: 2,1 millones de vidas es "14.5% of current lives exposed" y 36.000 millones de dólares es "35.7% of current property values protected". El artículo sigue la página de hallazgos. El 50% cuenta unidades de ecosistema de manglar, las 36 provincias delimitadas para la evaluación, que según la propia página de hallazgos de la UICN representan además el 50% de la superficie mundial de manglar.
El relato retrospectivo del propio movimiento sobre el origen de la fecha: la acción del 26 de julio de 1998 en Muisne, Ecuador, y la muerte de Hayhow Daniel Nanoto. Escrito ocho años después, y distinto de la proclamación de la UNESCO en 2015.
Informe contemporáneo de 1998 sobre la protesta de FUNDECOL y Greenpeace en la camaronera ilegal cerca de Muisne.
Registro contemporáneo de que Redmanglar se constituyó en Choluteca, Honduras, en agosto de 2001, tres años después de la acción de Muisne.
La conmemoración formal, celebrada por primera vez en 2016, adoptada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 2015. Fuentes secundarias dan la proclamación como el documento 38 C/66 del 6 de noviembre de 2015, a solicitud de Ecuador, pero no fue posible abrir ese documento para confirmarlo: unesdoc bloquea el acceso automatizado y la copia archivada está incompleta.
Fuente de la línea base mundial de la FAO de 14,8 millones de hectáreas para 2020 y del hallazgo de que la tasa de pérdida se ha desacelerado en la última década. La nota de prensa también cita 123 países, pero retoma esa cifra del PNUMA y la enlaza allí; el informe propio de la FAO no da ningún conteo de países con manglar.
El registro primario tras la extensión mundial de ~147.000 km²: 147.359 km² de manglar en 2020, 5.245 km² menos que en 1996.
El origen de la cifra de 123: el PNUMA cuenta 123 naciones y territorios, y la sala de prensa de la FAO la retoma de aquí. También es fuente independiente de la densidad de carbono de ~1.000 t C/ha, que acompaña a Donato para que esa cifra no dependa de un solo artículo en dos sitios. La página en vivo bloquea el acceso automatizado; hay copia archivada en Wayback Machine.
Registro contemporáneo de que la proclamación fue adoptada en noviembre de 2015 por la Conferencia General de la UNESCO, y de que el 26 de julio de 2016 fue la primera conmemoración.
El relato más completo del Mangrove Action Project sobre el origen de la fecha, incluido el taller "In the Hands of the Fishers" de Fortaleza, Brasil, a principios de 2003, que dio lugar al llamado internacional. Las propias fuentes del movimiento fechan la primera conmemoración unas veces en 1998 y otras en 2000.
Relato de la prensa ecuatoriana independiente sobre la muerte de Hayhow Daniel Nanoto el 26 de julio de 1998 durante la repoblación de un manglar arrasado por una camaronera ilegal en Muisne, Esmeraldas. Lo describe como activista ambiental originario de Micronesia y no da causa de muerte; la afiliación a Greenpeace y el infarto provienen del relato retrospectivo del Mangrove Action Project.
La iniciativa de cuatro mil millones de dólares, 15 millones de hectáreas y horizonte 2030, establecida en la COP27 como parte de la Agenda de Adaptación de Sharm El-Sheikh y codiseñada con la Alianza Mundial de Manglares y los Campeones Climáticos de Alto Nivel; su Secretaría está alojada en Ambition Loop. Las tres cifras seguían siendo las metas declaradas al consultarlas en julio de 2026.
Qué es un manglar
Revisado por la ecóloga de manglares Candy Feller. Referencia general sobre las estrategias de secreción y exclusión de sal, los neumatóforos y las raíces zancudas, y la viviparidad, y fuente de la cifra de "más del 90 por ciento" de exclusión de sal en Rhizophora, para la que no se halló una segunda fuente: la cifra de ~90 por ciento de Scientific Reports 20426 corresponde a Bruguiera, no a Rhizophora. Esta página también afirma que el botoncillo es un asociado del manglar y no un mangle verdadero, y da la franja latitudinal como 25°N-25°S y no los 30° que usa el artículo. También es la fuente, junto con BirdLife, de que el colibrí de manglar se alimenta de preferencia del néctar de Pelliciera rhizophorae. La página en vivo bloquea el acceso automatizado (HTTP 403); en un navegador se lee con normalidad.
La evaluación de la UICN de las 70 especies de mangle verdadero; fuente del conteo de especies y de la riqueza del Indo-Pacífico.
La revisión de referencia, manglar por manglar, del Pacífico norte de Costa Rica, y el registro de la población saludable de Pelliciera rhizophorae en el Manglar de Potrero Grande, Guanacaste. Potrero Grande se tuvo mucho tiempo por el límite norte de la especie; trabajos posteriores lo han corrido más al norte (véase Loría-Naranjo et al. abajo).
El estudio que extendió el límite norte conocido del mangle piñuela más allá de Potrero Grande, hasta Bahía Santa Elena: "este estudio extiende su distribución más al norte en la costa pacífica de Costa Rica".
Primer registro de Pelliciera rhizophorae en Nandamojo, otro rodal guanacasteco al norte del Golfo de Nicoya.
Estudio de cuatro manglares del Golfo de Nicoya que cuenta siete especies nucleares y nombra en su propio título las cuatro familias vegetales de los mangles de Costa Rica.
Confirma que los neumatóforos de Avicennia son de forma alargada como lápices (frente al tipo cónico de Sonneratia), y que un solo árbol de Avicennia marina de 2-3 m suele llevar más de 10.000. La entrada vincula ese conteo a A. marina en concreto, no a Avicennia en general, y por eso el artículo dice solo "por miles".
Referencia oficial que vincula los nombres comunes rojo, negro y blanco con sus especies, y describe cómo se ordenan en franjas desde la línea del agua hacia tierra.
Fuente de la franja de 30°N a 30°S que usa el artículo: "estudios previos… sitúan geográficamente los manglares aproximadamente entre los 30° de latitud norte y los 30° sur". Smithsonian Ocean da 25° para lo mismo, y los límites reales hacia los polos llegan a 32°N y 38°S, de modo que la franja es una envolvente y no una línea firme.
Referencia revisada sobre la zonación impulsada por la duración de la inundación y la salinidad ("Estos distintos requerimientos producen patrones de zonación complejos", con la advertencia de que "no son universales"), sobre el parentesco taxonómico nulo entre especies de mangle, y sobre el botoncillo, que "no es realmente una especie de mangle, sino una especie de transición entre el manglar y la vegetación terrestre".
Afirma sin rodeos que el botoncillo, "aunque no es un mangle verdadero, sigue siendo un árbol importante en estas comunidades": una de cuatro autoridades, junto con Smithsonian Ocean, Coastal Wiki y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU., que clasifican Conocarpus erectus como asociado del manglar. Cabe notar que Polidoro et al. (2010), fuente del conteo de "unas 70" del artículo, sí lo incluye entre las 70.
La razón de que el artículo diga "en la mayoría de las costas": dos mareas al día es el patrón común, no universal. "Algunas zonas, como el Golfo de México, tienen solo una marea alta y una baja al día".
La literatura asigna tres funciones a la viviparidad, no una: proteger propágulos frágiles, la dispersión marina a larga distancia y el "establecimiento eficiente de la plántula" en un hábitat "sujeto a alta salinidad, olas de marea y suelo inestable". La función de evasión de la sal es la que más se enuncia, y por eso el artículo nombra la sal en la germinación junto con el agarre en agua en movimiento.
La definición que el artículo usa para la segunda estrategia de germinación: "Some species, such as those in the genera Aegiceras, Avicennia, Nypa and Pelliciera, have developed cryptovivipary, in which the embryo emerges from the seed but not from the fruit until after the fruit abscises". La lista de la FAO nombra el mangle negro; el blanco, Laguncularia racemosa, queda en el mismo grupo según la propia literatura silvícola de la FAO. El informe es además la fuente del 21 por ciento del manglar mundial que tiene Indonesia, razón por la cual el artículo dice una quinta parte y no la cuarta parte que suele citarse, y de la línea base mundial de 14,8 millones de hectáreas.
La medición más limpia de lo que cuesta la tolerancia a la sal, y el experimento sobre el que gira el párrafo de competencia del artículo. Cultivadas lado a lado, la más tolerante S. alba fue del agua dulce al agua de mar plena; la menos tolerante S. lanceolata se detuvo en la mitad. Al 5 % de agua de mar, donde ambas crecían mejor, la menos tolerante alcanzó el doble de altura, superficie foliar y biomasa que la otra. Los autores concluyen que "increasing salt-tolerance is at the expense of growth and competitive ability under low salinity conditions". De acceso restringido; las cifras se citan según Krauss et al. (2008) y Nguyen et al. (2015).
La referencia costarricense estándar, que plantea la pregunta del artículo y se abstiene de responderla: "Mangroves do not require salt; in the laboratory, in fact, several of them grow better in fresh water than in seawater (leading to the interesting question, beyond the scope of this introduction, of why mangroves are restricted to seacoasts and not found in fresh water or on high land)". Simberloff recoge además una versión de la misma pregunta formulada por Plutarco hacia el año 70 d.C. Conviene notar que su observación de que "why mangroves do not occur in temperate zones is unknown" es de 1983 y quedó en buena medida respondida por la literatura sobre heladas que el artículo cita para Florida.
Fuente del contraste que vuelve significativo el vacío del hábitat: "Globally, no more than 80 tree species have succeeded in invading intertidal zones to become mangroves, compared to over 10,000 that are found at the land-water interface in non-saline systems". El artículo enuncia ese contraste con su propia cifra de unas 70 especies y no con las 80 de Xu, para que un mismo texto no cargue dos totales de la misma cosa. Ambas difieren porque cada autor traza la raya del mangle verdadero en un punto algo distinto, que es la misma razón por la cual el número de invasiones independientes de la zona intermareal va de unas 15 a 27 en la literatura publicada.
Fuente de los 715 kilómetros: casi 22 millones de partículas modeladas desde 11.989 sitios a lo largo de cinco años dan una distancia media que sube de 55 km a los 10 días de duración del propágulo a 715 km a los 180 días, con un máximo de 10.583 km en un solo evento. Son cifras de modelo y el peso está en la cola. La observación de campo va en sentido contrario: Sousa et al. hallaron propágulos de Avicennia y Rhizophora "seldom found more than 10 m from their release points". Ambas cosas son ciertas de un mismo núcleo de cola pesada, y por eso el artículo dice modelados. La comparación terrestre de 245 metros viene de Thomson et al. (2011), una síntesis de 211 especies sobre la distancia mediana de dispersión por síndrome.
El contraejemplo costarricense, y la razón por la cual el artículo atribuye el mérito a la marea y no a la sal. Estero Tortuga recibe 4.954 mm de lluvia al año y su nivel freático promedia 1,5 g/L, por debajo de lo que los autores esperan de un manglar. Seis parcelas con 273 plántulas marcadas de Rhizophora racemosa y Pelliciera rhizophorae no tuvieron ni una sobreviviente al año. El rodal es todo de árboles maduros y casi sin juveniles, el helecho Acrostichum llega a cubrir el suelo por completo en algunos puntos, y hay R. racemosa de más de 15 m muriendo con las raíces podridas. Al perder la influencia mareal, el sitio deja caer sus propágulos justo debajo de los padres, y los autores lo leen como "una transición hacia un bosque continental".
Lo que hacen los manglares: servicios y carbono
Fuente de la cifra de >65 mil millones de dólares al año en protección ante inundaciones y de los 15 millones de personas más inundadas si se perdieran los manglares.
Fuente de la reducción del 13 al 66% en la altura del oleaje a lo largo de una franja de manglar de 100 metros. Alojado aquí en el repositorio de TU Delft; el enlace PDF original de conservationgateway.org ya no entrega el documento. La cifra de 100 metros corresponde solo al oleaje de viento y de fondo: véase el informe complementario sobre marejada, abajo, que es la razón por la que la entrada del artículo habla de una ola de tormenta y no de una marejada.
El informe complementario, y la razón por la que la cifra de 100 metros no puede aplicarse a la marejada: "Las tasas medidas de reducción de marejada a través del manglar van de 5 a 50 centímetros de reducción del nivel del agua por kilómetro de ancho de manglar", lo que según los autores "implica que hace falta una franja de manglar de varios kilómetros de ancho para reducir de forma significativa el nivel de la marejada". Los manglares la reducen "al frenar el flujo del agua"; son las olas que cabalgan sobre la marejada las que bajan en distancias mucho más cortas.
Evidencia de campo y de modelo del huracán Wilma: la franja de manglar de 6 a 30 kilómetros de ancho del sur de Florida redujo la amplitud de la marejada entre 40 y 50 cm por kilómetro. Es el estudio primario independiente tras las cifras de marejada a escala kilométrica, y un correctivo útil a la idea de que una franja de 100 metros sea una propiedad general del manglar.
El documento tras la citadísima cifra del "95%". No la origina: la retoma del National Coastal Condition Report II de la EPA (2004) como "95% de los peces comerciales… usan humedales costeros y hábitats estuarinos", y advierte que los porcentajes de la EPA "no pueden compararse directamente" con los suyos. Es un dato estuarino estadounidense sobre humedales costeros en general, no específico de manglares ni referido a especies.
La página que generaliza la cifra del 95% desde los estuarios de Estados Unidos hacia los hábitats costeros del mundo: "Aproximadamente el 95 por ciento de todas las especies de peces de importancia comercial dependen de hábitats costeros como manglares, arrecifes de coral, praderas marinas y marismas, planicies lodosas y costas rocosas en algún momento de su vida". La página no lleva cita ni lista de referencias de ningún tipo. Rastreada, la cifra nace en el National Coastal Condition Report II de la EPA (2004), que también la enuncia sin cita; la NOAA la retoma y advierte que su propia metodología no es comparable, y su análisis de los desembarques de 2000-2004 da un 46% por peso y no un 95%. El artículo no usa la cifra. El manglar de Estados Unidos suma 266.179 ha, el 98% en Florida, frente a 4,2 millones de acres de marisma salada, de modo que una estadística estadounidense de humedales costeros es sobre todo una estadística de marisma.
La cifra de ~1.023 t C/ha y el hallazgo de que los manglares almacenan varias veces más carbono por hectárea que el bosque tropical de tierra firme, en su mayor parte en el suelo.
Carbono aéreo de 153 y 119 Mg C/ha en los dos manglares caribeños, superior a los valores publicados para el bosque primario costarricense. Conviene citar el resumen en español: esas cifras son exactamente 0,464 × biomasa, el factor de conversión estándar de Kauffman, y conservan el orden Gandoca > Moín. El resumen en inglés imprime 183 y 237 Mg C/ha, que invierten ese orden y no se derivan de ningún factor único. Ambos resúmenes coinciden en que las reservas superan al bosque primario costarricense.
Endémico de Costa Rica, en peligro, restringido a los manglares del Pacífico desde el Golfo de Nicoya (con registros aislados al norte hasta el Estero Tamarindo) hasta el Golfo Dulce. Albertazzi, Alvarado y Stiles (2024) trasladaron la especie de Amazilia a Chrysuronia. Nota: ese mismo artículo de 2024 la describe de paso como "casi amenazada"; es un error. BirdLife y la UICN la han listado en peligro de forma continua desde 2000.
El artículo completo tras la cifra de ~1.023 Mg C/ha, con los porcentajes de dominancia del suelo (71-98% del almacenamiento total en sitios estuarinos) y la comparación con los grandes dominios forestales del mundo. El artículo circunscribe su superlativo al trópico. El enlace de nature.com de arriba solo ofrece el resumen.
Confirmación independiente de que los manglares y humedales costeros almacenan de tres a cinco veces más carbono por área equivalente que los bosques tropicales, casi todo en el suelo y no en la biomasa aérea.
Fuente sobre la intercepción de nitrógeno por los manglares y su almacenamiento prolongado en suelos densos: los humedales costeros lo atrapan en los tejidos radiculares antes de que se interne en el estuario y genere zonas muertas.
Fuente del 30 por ciento: en el estuario de Vellar, en el sureste de la India, la interfase Avicennia-Rhizophora atrapa en bajamar el 30 % del sedimento en suspensión recibido en pleamar. El trabajo recoge una discrepancia que el artículo no reproduce: para Woodroffe los manglares son resultado, y no causa, de la sedimentación en costas protegidas. Es un estudio de la India publicado en una revista costarricense, no una medición en Costa Rica.
Por qué el artículo dice que el nitrógeno queda retenido y no eliminado: hasta el 99 % de la reducción de nitrato en sedimentos de manglar ocurre por reducción disimilatoria a amonio (DNRA), un mecanismo que conserva y recircula el nitrógeno en vez de perderlo por desnitrificación. Dos manglares de Goa, India.
El registro costarricense: una línea base "alrededor de 5 mg NO3-/L" sin actividad agrícola, picos hasta 20 tras la fertilización, y un descenso aguas abajo que los autores leen como "la función aún activa del humedal y su importancia en el procesamiento de nitratos". La dilución aparece en el trabajo solo como explicación del pico menor de octubre, no del descenso hacia el mar. El deterioro observado en la reproducción del manglar consta como observación del personal del parque, no como medición.
Fuente de los 57 humedales y del uno de cada ocho: la mayoría redujo la carga de nutrientes, pero algunos la aumentaron, y los estudios de un año o más, o con muestreo frecuente en crecidas, eran los que más probablemente hallaban ese aumento. Nótese el alcance: humedales en general, sobre todo de Europa y Norteamérica, no manglares en concreto.
Qué está establecido sobre la purificación de agua por manglares y qué no. La tabla de servicios de la revisión enumera la purificación como una función que el manglar cumple, mediante "nutrient and pollution uptake, as well as particle retention and deposition". Lo que falta es el precio: "The economic value of the pollution control service of mangroves has not been reliably estimated", y las entradas de "estimates unavailable" están en la columna de valoración, no en la de función. El artículo describe el filtrado y se abstiene de ponerle cifra.
Fuente del punto sobre el sustrato duro y de las cifras de Trinidad: las raíces del manglar aportan "hard substrata in an otherwise soft sediment environment", y los manglares de Trinidad albergan 84 especies de ave, de las que solo el gavilán cangrejero (Buteogallus aequinoctialis) está restringido allí al manglar. También es la fuente de que los peces entren con la marea alta a alimentarse.
Fuente del 69 y del 48: en el mundo son endémicas del manglar 48 aves, 14 reptiles, un anfibio y seis mamíferos, sobre todo en Asia y Australia. El estudio de base es Luther y Greenberg (2009), BioScience 59(7), de acceso cerrado y no consultado directamente, así que la cifra se toma de esta reformulación y no de la fuente original. El artículo no afirma que el colibrí de manglar figure en esa lista concreta.
Fuente de los conteos del manglar de Chomes: 18 meses (julio de 1986 a diciembre de 1987), ocho días cada dos semanas, en 200 hectáreas de manglar; 111 especies de ave registradas, 79 residentes, 67 de ellas terrestres y 37 de esas 67 reproduciéndose en el manglar, dieciocho en el borde, ocho en el interior y once en ambas partes. El resumen en español del propio trabajo dice "las 69 aves terrestres residentes" donde el cuerpo dice 67; el artículo sigue al cuerpo, que da el desglose. El trabajo también sitúa en Chomes el límite norte del colibrí de manglar, dato superado por registros posteriores en Estero Tamarindo y Playa Venado, por lo que el artículo no lo repite.
Fuente de las 27 especies de ave playera: conteos quincenales de Charadriiformes durante doce meses en la playa fangosa de Chomes, Golfo de Nicoya. Es un trabajo distinto del anterior sobre el manglar, con una segunda autora y su propio trabajo de campo; el artículo los mantiene separados en vez de fundirlos en un solo muestreo. El trabajo no da el área de la playa.
Por qué el artículo dice que las aves playeras se alimentan en el lodo y no entre los árboles: forrajean en planicies intermareales expuestas y rara vez usan zonas densamente vegetadas como manglares o marismas, aunque unas pocas especies descansan en el manglar. El mismo trabajo halla que la expansión del manglar redujo el hábitat de aves playeras en 8 de 14 sitios al ocupar planicie intermareal.
Fuente de los 700 mil millones de peces e invertebrados juveniles: "Application of our model globally estimates that mangroves support an annual abundance of over 700 billion juvenile fish and invertebrates."
Fuente del 32 por ciento y de los 37.500 dólares: "Mangrove-related fish and crab species account for 32% of the small-scale fisheries landings in the region. The annual economic median value of these fisheries is US $37,500 per hectare of mangrove fringe." Se prefirió a la cifra estadounidense del 95 por ciento por ser específica de manglar y provenir del mismo tipo de pesca artesanal del Pacífico oriental que Nicoya y Térraba-Sierpe.
La razón por la que este artículo no lleva una cifra de titular del tipo "el X por ciento de los peces depende del manglar". Sheaves rastrea el género y lo halla "imprecisely defined, and invariably cannot be traced back to definitive scientific data", y advierte que apoyarse en "an indefensible pseudoscientific paradigm such as this" debilita los argumentos de conservación construidos sobre él.
Fuente del límite de lo que resguarda un manglar: los manglares del delta atenúan parte del aporte oceánico a los niveles extremos "while mangroves have a negligible effect on the riverine component", porque "the riverine discharge does not flow through mangrove-fringing channels upon arriving in the delta". Con manglares el nivel máximo sigue siendo menor, hasta 22 cm en el escenario fluvial de El Niño y 21 cm en condiciones neutras, sin forzamiento de El Niño alguno. Que las dos cifras sean casi iguales es lo revelador: la rebaja viene de amortiguar la marea viva corriente y no la crecida. No existe un estudio equivalente para Costa Rica.
Dónde están los grandes manglares
Fuente de que los Sundarbans son "la mayor extensión de bosque de manglar del mundo y la única habitada por el tigre", y de los tigres "capaces de nadar largas distancias y de alimentarse de peces, cangrejos y varanos acuáticos". El sitio bangladesí inscrito por separado, Los Sundarbans, aporta el emplazamiento en el delta del Ganges-Brahmaputra-Meghna y lo llama "el único hábitat de manglar del mundo para Panthera tigris tigris". Copias archivadas; las páginas en vivo bloquean el acceso automatizado.
La fuente oficial de la cifra de ~100: 713 estaciones de cámaras trampa en los Sundarbans indios produjeron 849 fotografías "de las que se identificaron 100 tigres individuales", registrados como 101 (SE 10) para 2022. La cifra anterior del dosier, de unos 76 tigres, está superada.
Fuente arbitrada de la lista de presas: "el venado moteado Axis axis y el jabalí Sus scrofa aportaron una biomasa acumulada del 89% a la dieta del tigre". La UNESCO aporta los peces y cangrejos; entre ambas queda cubierto el "venados, jabalíes, incluso peces y cangrejos" del artículo.
Fuente de los ~3,4 millones de hectáreas de Indonesia y de su parte del total mundial: "Con unos 3,4 millones de hectáreas, los manglares de Indonesia representan más del 20 por ciento de la superficie mundial de manglar". Las estimaciones de esa proporción van del 21 al 23 por ciento, así que "casi una cuarta parte" queda en el extremo alto del rango publicado. CIFOR aporta el dato de Papúa: Papúa y Papúa Occidental albergan cerca del 10 por ciento de los manglares del mundo, alrededor de la mitad de los de Indonesia.
La designación hondureña dentro del golfo, y una advertencia contra leerla como una medición de manglar. El sitio Ramsar 1000 cubre 75.031 hectáreas del lado hondureño, pero es un sistema de humedales "consisting of seven areas" de manglar, lagunas de invierno, marismas y playas arenosas, no un levantamiento de dosel. Su parecido con las 75.589 hectáreas que el artículo da para todo el golfo es casualidad: todo el manglar nacional de Honduras suma 60.564 hectáreas en Global Mangrove Watch v3, de modo que la cifra Ramsar no puede ser solo manglar hondureño. Copia archivada; el servidor RSIS en vivo bloquea el acceso automatizado.
El origen de la cifra de 28 cm y 96%, y la razón por la cual el artículo ya no dice que trabajos posteriores la "discuten". El estudio sitúa la subida de 28 cm a 50 o 90 años vista, y el horizonte de 2070 que suele asociársele proviene del resumen de Kanan et al. (2023), no de Loucks. Conviene notar que ningún trabajo posterior rehace el 96 por ciento en sus propios términos: Kanan y Payo modelan superficie terrestre inundada y no hábitat del tigre, y Mukul et al. (2019), el único trabajo posterior que sí modela al tigre, es más duro que Loucks y proyecta "no remaining suitable Bengal tiger habitat in the Sundarbans" para 2070. Tampoco son los datos de elevación la diferencia decisiva. Loucks trabajó con datos submétricos; el modelo de elevación de Kanan es un levantamiento FINNMAP de 1991 a 50 m de resolución, cuya incertidumbre de 0,5 m supera varios de sus propios escenarios, y los autores señalan que no existe un levantamiento LiDAR de la zona. La diferencia metodológica de fondo es que Loucks no consideró la subsidencia.
La réplica arbitrada, en la misma revista, que sostiene que la proyección de Loucks "seems too far in reality". Fuente del 3,4 por ciento del artículo: "Results for the low (35 cm), mid (52 cm), high (70 cm), and extreme (147 cm) SLR scenarios indicate that the Sundarbans landmass area will be flooded up to 40 km2 (1%), 72 km2 (1.8%), 136 km2 (3.4%), and 918 km2 (23%), respectively". Conviene leerla junto a Loucks, no en su lugar, y notar que modela superficie terrestre y no hábitat del tigre.
El único estudio posterior a Loucks que modela hábitat del tigre y no superficie inundada, y la razón por la cual el artículo no presenta la literatura posterior como una buena noticia: "our model predicted that by 2070 there will be no remaining suitable Bengal tiger habitat in the Sundarbans". Aporta además la crítica de los datos de elevación que suele atribuirse a la réplica de Loucks, dirigida a su propia base SRTM y no a Loucks, que trabajó con datos submétricos.
Fuente de la elevación media de ~2 m sobre el nivel del mar de los Sundarbans y de su extensión de 10.200 km² a ambos lados de la frontera India-Bangladés.
Base arbitrada del mayor cinturón continuo de manglar del mundo en la costa Pará-Maranhão: "cerca de 650 km de litoral em linha reta", con una interrupción de unos 8 km en la Baía de Cumã, razón por la cual el artículo dice continuo y no ininterrumpido. Los 7.200 km² de bosque vienen de una cartografía posterior con RapidEye, no de este trabajo.
El origen del muy repetido "679 km" para el cinturón Pará-Maranhão, y la razón por la que el artículo no lo usa. La cifra no es independiente ni rastreable: aparece aquí en octubre de 2009 sin método declarado, y en ningún lugar de la ciencia original. Souza-Filho (2005), que sostiene la afirmación del "mayor cinturón continuo", da en cambio "cerca de 650 km de litoral em linha reta", y esa es la cifra que usa el artículo. El mismo trabajo registra una interrupción de unos 8 km en la bahía de Cumã, y por eso el artículo dice continuo y no ininterrumpido.
Fuente del fondo de restauración de mil millones de dólares y de la estimación de "25 a 30 años", y del hallazgo de que el petróleo dejó las raíces del manglar cubiertas por una capa bituminosa de un centímetro o más. Conviene notar que las dos cifras no son lo mismo: el PNUMA describe los mil millones como una "inyección inicial de capital… para cubrir los primeros cinco años del proyecto de limpieza", dentro de una recuperación que estima en 25 o 30 años.
La nota de prensa sobre O'Farrell et al. (2025). Conviene leer el artículo original para el alcance: lo que mide es suelo desnudo, "increasing at a rate of 5644 hectares/year" en un área de estudio de "just over 5200 km² of land… encompassing the coastal portion of Rivers State", entre 2016 y 2024. Es una tasa para la costa de un solo estado, no una cifra de mortalidad de manglar para todo el delta, y los autores advierten que parte de la señal de suelo desnudo son "sulfidic dredged materials being dumped along the banks" y no petróleo.
El análisis por teledetección que sitúa los manglares más altos del mundo en Gabón, con rodales que alcanzan 62,8 m. Las alturas reportadas para Majagual, en Ecuador, van de 45-50 m a 68 m según la fuente, ninguna arbitrada. Los documentos del propio ministerio ecuatoriano tampoco coinciden: la guía de campo de ECOLAP y el MAE da 30 m o más, y el plan de manejo del MAE de 2015 para la reserva da unos 63 m. Esas dos son las cifras sobre las que gira la frase del artículo.
Documenta la duplicación de la superficie de manglar entre los 29° y 29,75° N en la costa atlántica de Florida, impulsada por menos días bajo −4 °C y no por el alza de las temperaturas medias.
La muerte masiva de ~1.000 km y ~7.400 ha en el Golfo de Carpentaria y sus causas: la menor precipitación registrada en los nueve meses previos desde 1971, y niveles del mar regionales 20 cm por debajo del promedio.
Identifica la caída sin precedentes del nivel del mar como el detonante crucial, y señala que la anomalía de temperatura máxima cambió de signo en el pico del evento.
La tabla satelital país por país sobre la que se apoyan las comparaciones nacionales del artículo. Su columna de 2020 da a Nigeria 8.442,43 km², quinta del mundo detrás de Indonesia, Brasil, Australia y México, y más del doble de los 3.027,35 km² de Mozambique, el siguiente país africano. La misma tabla trae la ventaja de cuatro a uno de Panamá sobre Costa Rica, y las 60.564 hectáreas de Honduras, que son las que muestran que el sitio Ramsar 1000 no puede ser una medición de manglar hondureño solamente. La editorial bloquea el acceso automatizado; la página se lee con normalidad en un navegador.
Fuente de dónde está realmente el carbono del manglar indonesio: "78 percent of carbon in mangrove systems in Indonesia is stored in the soil, 20 percent of carbon is stored in living trees, roots or biomass", razón por la cual el artículo lo atribuye al suelo y no al tamaño de los árboles. Conviene notar que el "un tercio" tan repetido corresponde a otra magnitud: la página dice que los 3.140 millones de toneladas de Indonesia son "one third of global coastal carbon stocks", es decir, de todos los ecosistemas costeros juntos. La parte indonesia del carbono de manglar del mundo es una cuarta parte, según Simard et al. (2019).
Fuente de las cerca de 18.000 hectáreas al año y del reparto de causas: la agricultura se llevó el 19 por ciento de la pérdida entre 2009 y 2019, y "almost all of the converted area becoming oil palm plantations". El artículo usa esta cifra y no las proporciones por década que circulan sobre la palma aceitera, que ninguna fuente enuncia.
Confirma de forma independiente los 650 kilómetros y es la fuente directa de hasta dónde llega el bosque tierra adentro: "mangroves can extend more than 40 km landward following the course of numerous small estuaries and bays". Es una medida de la extensión del propio manglar, no de hasta dónde llega el agua salada, y por eso el artículo lo redacta como el bosque metiéndose tierra adentro. Copia archivada; el servidor en vivo devolvía errores.
El registro publicado de los dos gigantes caídos: "two colossuses from the Majagual mangrove, of the Rhizophora variety (red mangrove) measuring 65 and 63.8 metres – have fallen, one nine months ago and the other four months ago". Publicado en marzo de 2006 y citando el comunicado de C-CONDEM de febrero de 2006, lo que sitúa ambas caídas en 2005. Son los dos árboles caídos, distintos del ejemplar en pie de 63,5 m reportado en otras fuentes.
El más reciente de los dos documentos ministeriales que discrepan sobre la altura de Majagual: lo sitúa en unos 63 m frente a los 30 m o más de la guía de campo. Es también la fuente de las coordenadas del propio rodal de Majagual, 1° 10' 16" N, 79° 05' 09" O, que son las que sitúan Iscuandé a unos 190 kilómetros y no a 100.
La medición con hipsómetro láser tras el mangle rojo de 57 metros en Iscuandé, Nariño, el manglar más alto medido en América. A diferencia de las cifras de Majagual, esta se tomó con instrumento y se publicó en una revista arbitrada.
El mapa de altura de dosel que sitúa a Colombia primera entre los países, con un máximo medio de 46,1 m. Publicado el 4 de enero de 2025 a partir de tomas de TanDEM-X de 2011-2013, razón por la cual el artículo lo fecha a principios de 2025 y no en 2024. Los autores advierten contra leer la tabla por países demasiado al pie de la letra: "Japan and Palau do not have mangrove forests reaching over 56 m… users should be wary of extreme values", y esos dos quedan justo por encima de Ecuador en el escalafón.
Fuente de la helada de enero de 2018: "The 2018 freeze event affected 60% of the 38 sites". Esos sitios abarcan tres estados en dos costas, y el daño de 2018 se concentró en Luisiana y el norte de la costa de Texas, de modo que la cifra describe el borde de distribución norteamericano y no Florida. La editorial bloquea el acceso automatizado; la página se lee con normalidad en un navegador.
Fuente de la afirmación del artículo de que los árboles de esta costa están divididos en poblaciones que apenas se mezclan. El estudio halla una fuerte estructura genética entre esteros del Pacífico oriental tanto en Rhizophora mangle como en Avicennia germinans: los propágulos flotan, pero rara vez lo bastante lejos o lo bastante seguido como para fundir rodales vecinos. Es el contrapunto sobre el que gira la frase de la carey, ya que la tortuga cruza huecos que los árboles no cruzan.
Establece la anidación en esteros de manglar como una conducta que la carey no muestra en ninguna otra parte de su distribución. La NOAA registra que las careyes del Pacífico oriental anidan "both on open sandy beaches and inside mangrove estuaries", y por eso el artículo dice sobre todo y no exclusivamente. Gaos et al. (2017) nombran las tres colonias mayores: Estero Padre Ramos y Aserradores en Nicaragua y Bahía de Jiquilisco en El Salvador, todas en esta costa y ninguna dentro del Golfo de Fonseca.
Costa Rica: extensión y la pesquería piangüera
Fuente de la cifra nacional de 52.802 ha y de la distribución de 99,85% en el Pacífico y 0,15% en el Caribe. El comunicado de lanzamiento describe el mapa como el primero del país y como "una línea base consistente para monitorear los cambios futuros", razón por la cual no puede restarse de conteos nacionales anteriores. Además incluye canales y lagunas, un 13% del total, que la mayoría de los conjuntos de datos de manglar excluye.
La única serie temporal internamente consistente para Costa Rica, construida con un mismo método satelital en todo el registro. El panel indica dos valores, consultados el 24 de julio de 2026: una extensión de manglar de 392,82 km² en 2025 y un aumento de 2,8 km² entre 1985 y 2025. Los años intermedios se generan en el navegador y no fue posible leerlos directamente, y las versiones publicadas de GMW cubren 1996-2020 (v3.0) y 1990-2024 (v4.0), de modo que el extremo de 1985 proviene del panel y no de una versión publicada. Sus totales nacionales no son comparables con el mapa SINAC-CATIE de 2021, que usa otro método y una definición más amplia.
El cuadro 10 recoge la serie de la FAO para Costa Rica: 63.400 ha en 1980, 53.400 ha en 1990, 41.800 ha en 2000 y 41.000 ha en 2005. Son estimaciones institucionales de procedencia diversa, no un levantamiento único y consistente, y sitúan las pérdidas fuertes documentadas del país antes del registro satelital. El informe posterior de la FAO, The World's Mangroves 2000-2020, solo reporta agregados mundiales y subregionales y no contiene cifra alguna de Costa Rica. Se enlaza a una copia de Wayback; el servidor propio de la FAO devuelve hoy un error de pasarela para este documento.
El anexo por país detrás del Estudio FAO Montes 153, y la razón por la que el artículo describe la serie como armada con estimaciones de procedencias muy distintas. Enumera las estimaciones de Costa Rica sobre las que se hizo la regresión de las cifras de 1980-2005: 39.200 ha (1975), 64.452 (1979), 39.000 (1983), 40.844 (1985), 41.000 y 37.000 (1988), 30.000 (1990), 51.350 y 41.330 (1992). Las 63.400 ha atribuidas a 1980 se apoyan sobre todo en el valor atípico de 1979, entre un 50 y un 100 por ciento por encima de todas las estimaciones vecinas.
Fuente de que en Térraba-Sierpe se da "la mayor actividad de extracción de piangua del país". La afirmación es sobre volumen extraído, no sobre número de personas: el plan de manejo del SINAC cuenta 42 asociados en CoopePerla y 30 en la Asociación de Piangüeros de Sierpe, frente a unos 1.000 recolectores en el Golfo de Nicoya.
Desembarques artesanales por región, y la razón por la que el artículo dice "una de" y no "la": Guanacaste concentra cerca del 55% de la captura artesanal y el Golfo de Nicoya el 18%. La estrategia regional del propio SINAC llama al golfo "uno de los caladeros de pesca más importantes del país".
El humedal de 30.654 ha, inscrito en 1995, y las 55 especies de peces. La ficha se actualizó por última vez en 1995 y no da conteo de aves, solo "numerosas especies de aves"; el mapeo actualizado del propio SINAC sitúa el sitio en 26.779 ha. La porción de bosque de manglar (~14.800 ha) es la cifra que emplean Acuña-Piedra, Quesada-Román y Vargas-Bolaños (2018), cuya clasificación espectral parte de una imagen RapidEye de 2012; el plan de manejo del SINAC da una bastante mayor (~30.000 ha).
Fuente de la estimación de 2018 de cerca de 20.000 hectáreas de manglar en el Golfo de Nicoya. Los 112 km de orilla bordeada de manglar son un dato más antiguo: la estrategia regional del propio SINAC lo atribuye a muestreos de 1993.
Las cifras oficiales de manglar de Panamá, 169.458 ha solo en el litoral pacífico, que ponen en contexto centroamericano la escala de Térraba-Sierpe.
La proporción de INCOPESCA de unas 70 familias por cada 7 ha de manglar, y la restauración del manglar por las mujeres de Cuajiniquil, que este reportaje de marzo de 2020 sitúa "hace casi dos años". Las cifras de ~1.000 recolectores y 40% de mujeres se atribuyen al Estado de la Nación de 2004 en otro artículo de La Voz (abajo), no en este.
Evidencia arbitrada de la sobreexplotación de piangua en el manglar de Chacarita, cerca de Puntarenas: el 70% de las conchas muestreadas estaba por debajo de la talla legal fijada por la Ley 13371-A (1982). El artículo trabaja en centímetros y cita, más que enuncia, el umbral de 47 mm; Silva-Benavides y Bonilla (abajo) lo enuncian de forma explícita y describen el 13371-A como decreto ejecutivo y no como ley. El muestreo fue mensual durante 2020-2021; 2024 es el año de publicación.
El producto cartográfico mismo: el total nacional de 52.802 ha, el mangle alto como 79% de esa área, y la distribución 99,85% Pacífico / 0,15% Caribe, con la fracción caribeña "básicamente en los sectores de Gandoca y Moín".
El mapeo propio del SINAC del manglar del golfo en 2018 (19.847-19.957 ha), y la fuente que fecha la cifra de 112 km de costa en muestreos de 1993.
El documento de gestión del propio SINAC: el humedal en el cantón de Osa, la superficie actualizada de 26.779 ha frente a las 30.654 ha inscritas en Ramsar, y la cifra de ~30.000 ha de manglar, muy por encima de la estimación satelital.
La fuente de que Gandoca es el único rodal caribeño que la literatura reconoce como bosque de manglar, y de su dominancia de Rhizophora mangle. También hay asociaciones de manglar reportadas en Cahuita y Moín, donde la especie principal es Pterocarpus officinalis.
Enuncia explícitamente la talla mínima legal de extracción de 47 mm en Costa Rica y cita el decreto que la fija, el N.º 13371-A.
La vía primaria al dato del Estado de la Nación sobre las ~1.000 personas que dependen de la pesquería de piangua, citado al Programa Estado de la Nación (2004). La cifra corresponde a la pesquería de manglar del litoral Pacífico en conjunto, no solo al Golfo de Nicoya.
El artículo que realmente atribuye las cifras de ~1.000 recolectores y 40% de mujeres al informe del Estado de la Nación de 2004, y que reporta que cerca de la mitad de las pianguas vendidas en Costa Rica provienen del Golfo de Nicoya. La Voz atribuye tanto los ~1.000 como el 40% al Golfo de Nicoya como un mismo conjunto, mientras que la ponencia de CONARE sitúa esas mismas 1.000 personas en todo el litoral Pacífico; no conviene separar ambas cifras en ámbitos distintos. Además, su unidad es la piangua vendida en el país, que no es lo mismo que la captura nacional, y matiza esa mitad con un "se cree que".
Inventario oficial de especies que registra la espátula rosada (Platalea ajaja) entre la avifauna del humedal y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus) entre sus reptiles.
Respaldo arbitrado de que el golfo es el principal caladero de Costa Rica. El perfil pesquero país de la FAO sitúa allí, de forma independiente, el componente más importante de la pesquería artesanal de pequeña escala.
Superficies oficiales de sitios Ramsar que sitúan las 30.654 ha de Térraba-Sierpe en su verdadero contexto centroamericano: Laguna del Tigre 335.080 ha, Turberas de Talamanca 192.520 ha, Punta de Manabique 132.900 ha, Isla del Coco 99.623 ha.
La fuente primaria tras el párrafo de la piangua, y la razón por la cual el artículo puede dar las dos cifras como un mismo conjunto: "la extracción de moluscos de la zona de entremareas, principalmente las pianguas Anadara tuberculosa y A. similis, es realizada por casi mil personas, entre las cuales un 40% son mujeres (INCOPESCA, 2001b)". Una sola frase, una sola población, en todo el litoral Pacífico, con el censo regional del informe que confirma el alcance: Golfo de Nicoya 60 por ciento de los piangüeros, Golfito 29, Guanacaste 8, Quepos y Parrita 3. Es también el origen de la cifra de la mitad del mercado nacional, que enuncia como dato y no como estimación. La cobertura secundaria repite estos números comprimiendo la geografía al Golfo de Nicoya. La URL viva de estadonacion.or.cr ahora da 404; esta es la copia archivada.
Amenazas, protección y restauración
Actividad humana 62% de la pérdida, materias primas 47%, y la caída del 73% en la conversión humana directa, 2000-2016.
El umbral de ~6,1 mm/año de ascenso del mar por encima del cual los manglares muy probablemente (>90% de probabilidad) no pueden seguir el ritmo, a partir de 78 sitios fechados en las etapas finales de la deglaciación, hace unos 9.800 a 7.500 años. Publicado en 2020, el estudio proyecta que las costas tropicales cruzarán el umbral "en 30 años" en escenarios de altas emisiones, es decir hacia 2050. De pago; el resumen completo está abierto en el portal de investigación de Macquarie University.
La razón por la que el artículo reconoce dos vías y no una: "los manglares pueden elevar el sustrato mediante acumulación orgánica, además de atrapar sedimento en suspensión". Saintilan et al. miden esa vía orgánica directamente y describen manglares que "acrecen verticalmente gruesas secuencias de sedimentos orgánicos".
Metaanálisis de 188 estudios que abarcan 395 casos de restauración: el 96,2% usó siembra convencional, y los resultados mejoran con la edad del rodal. Los autores advierten que la siembra y la rehabilitación hidrológica dieron resultados comparables en su muestra, con solo cinco estudios hidrológicos, y que las siembras fallidas se reportan poco.
Fuente de la cifra de supervivencia en Filipinas (menos del 20% de las plántulas) y del resultado de Sri Lanka tras el tsunami (rebrote en cerca de una quinta parte del área sembrada, tras unos 13 millones de dólares), a partir de Primavera y Esteban (2008) y Kodikara et al. (2017).
Roy "Robin" Lewis, la restauración ecológica de manglares y los bosques que su método, centrado en la hidrología, ha devuelto en más de 20 países. Fuente del origen de la proporción 30/70 entre raíz mojada y seca en sus observaciones de la bahía de Tampa, y de West Lake Park, donde no se sembró absolutamente nada.
La formulación arbitrada del método. Los manglares del mundo "existen en gran medida sobre una plataforma elevada e inclinada por encima del nivel medio del mar, inundada aproximadamente el 30% del tiempo, o menos, por las mareas. Una inundación más frecuente causa estrés y muerte en estas especies arbóreas". Sobre West Lake, un sitio de 500 hectáreas cerca de Fort Lauderdale: "No hubo siembra de mangle ni fue necesaria. Las tres especies de mangle de Florida… se establecieron por su cuenta", documentado en fotografías de julio de 1989 a enero de 1996. Es también la fuente primaria de las cifras filipinas: el Central Visayas Regional Project I, Componente de Pesquerías Costeras, "un proyecto del Banco Mundial de 35 millones de dólares", fijó como meta 1.000 ha de siembra entre 1984 y 1992, y una evaluación de la Universidad Silliman halló que "solo el 18,4% de los 2.927.400 mangles sembrados en 492 ha había sobrevivido". Los 35 millones financiaron todo el componente pesquero costero, no solo la siembra.
Compara la cobertura de protección entre ecosistemas costeros: manglares y marismas en torno al 40-50%, pastos marinos entre 24 y 29%, y solo un 13,5% de manglares bajo protección estricta. Es la fuente de la comparación con la meta "30x30", que este artículo interpreta como proteger el "30% de los ecosistemas del mundo" (metas 2 y 3 de Kunming-Montreal).
Confirmación independiente, de otro grupo de autores y otro conjunto de datos, de que los pastos marinos no alcanzan el umbral del 30 por ciento que, según el artículo, los manglares ya superaron: "solo el 21% de las áreas de pastos marinos se encuentra dentro de áreas marinas protegidas".
El fallo que anula el Decreto 42404-MINAE, que había reducido la Zona Protectora Tivives sin los estudios técnicos requeridos.
Casi dos años después de que la resolución 2024-015681 de la Sala Constitucional (7 de junio de 2024) diera al Sinac doce meses para estudiar el sitio y brindar una solución definitiva, este reportaje del 27 de mayo de 2026 halló que no se había retirado relleno en Sámara; el Área de Conservación Tempisque del Sinac dice que el costo supera la capacidad de la institución. El pie de foto del diario fecha el enterramiento entre 1989 y 1996, pero el estudio del IGN en que se apoya no lo hace: véase la entrada de DIG-TOT-0111-2019 más abajo.
La costra de sal de Bahía Tomás medida en 15 centímetros y luego reducida a milímetros, los canales abiertos a pura pala, el regreso de Laguncularia y de los cangrejos.
La restauración de Bahía Tomás en profundidad: el proyecto Manglares Costa Rica-Benín (2017-2021), unos dos kilómetros de canales de marea abiertos a mano y la Cooperativa de Mujeres de Cuajiniquil.
El informe de la Contraloría de 2022 sobre la brecha entre la ley de manglares de Costa Rica y su aplicación.
El texto auténtico del tratado, concluido en Ramsar, Irán, el 2 de febrero de 1971, y la definición de humedal de su artículo 1. La Clasificación de Tipos de Humedal de Ramsar, adoptada por la COP, enumera expresamente los manglares en el tipo marino-costero I.
La fuente primaria del 13,5% bajo protección estricta (categorías UICN I-IV), con un 43% de la distribución mundial de manglar bajo protección de alguna categoría.
Contexto sobre el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, adoptado en la COP15 de diciembre de 2022, que fija la meta de conservar al menos el 30% de las tierras, aguas continentales, zonas costeras y océanos del planeta para 2030. El artículo está tras un muro de pago, sin copia de acceso abierto, y su resumen publicado no trae porcentajes de protección, así que aquí sirve de contexto y no de fuente de la comparación del artículo: esa se apoya en Eger et al. (2025), arriba, que interpreta la meta como proteger el "30% de los ecosistemas del mundo" y sitúa los manglares en 40-50% frente a los pastos marinos en 24-29%.
El origen de la comparación con selvas y arrecifes, en su formulación original y matizada: manglares que desaparecen del 1 al 2% anual, "a una tasa mayor o igual que la caída de los arrecifes de coral o las selvas tropicales adyacentes".
El mecanismo arbitrado tras la metáfora del manglar que "se quema": el ascenso relativo del mar crea una nueva plataforma para el oleaje y cambia el tipo de sedimento sobre el que crece el manglar, arrancando el lodo fino y dejando arena gruesa.
Fuente de la frase de Omar Lizano "el manglar de Sierpe se está quemando", y de la geóloga de la UCR Carmen González, que vincula la pérdida de caudal con la actividad agrícola de las tierras altas, sobre todo la piñera, junto con las concesiones de agua y el calentamiento global.
Confirmación independiente de la pérdida erosiva en el delta por otro grupo de autores: Boca Zacate perdió el 10,6% de su espacio emergido y cerca del 8,9% de su cobertura forestal entre 1948 y 2011, dejando un paisaje de manglar muerto.
La fuente primaria de las tasas de supervivencia filipinas, "generalmente bajas, del 10 al 20%", y del diagnóstico: Rhizophora inadecuada sembrada en costas arenosas expuestas, y sitios de siembra en la franja intermareal baja o submareal, donde el manglar no prospera.
Resumen abierto en el repositorio institucional de los autores: 200-220 ha restauradas con éxito de 1.000-1.200 ha sembradas en 23 sitios, nueve de ellos sin ninguna planta sobreviviente. La cifra de 13 millones de dólares no está en el resumen publicado; proviene del relato del autor principal en una entrevista.
El relato de la propia área de conservación: el proyecto Manglares Costa Rica-Benín de 2017-2021, los canales de marea abiertos a mano, las parcelas de monitoreo y ocho parcelas de regeneración natural de Laguncularia racemosa que colonizan el sitio en restauración.
Lo que de verdad maneja la cooperativa de Cuajiniquil, y la razón por la cual el artículo habla de un food truck y no de un sustento sacado del manglar: quince mujeres, un vehículo entregado por Davivienda y la GIZ, y un menú de gallina achiotada, arroz de maíz y tamales, los mismos platos que La Voz de Guanacaste les registró vendiendo para vivir en 2020. El negocio va ligado a la restauración de Bahía Tomás como componente de empleo verde; no depende de la piangua ni de pesquería alguna.
Derecho costarricense: leyes y sentencias
La ley misma. Artículo 11: "Zona pública es también, sea cual fuere su extensión, la ocupada por todos los manglares de los litorales continentales e insulares y esteros del territorio nacional". Los artículos 7, 20 y 39 prohíben la titulación, la ocupación y las concesiones en la zona pública, con excepciones legales acotadas.
El artículo 1 prohíbe la corta en manglares, entre otras categorías protegidas. El Transitorio I, reformado por la Ley 7761 del 24 de abril de 1998, es el congelamiento de permisos: en la zona marítimo terrestre y los manglares, "la Administración Forestal no podrá otorgar nuevos permisos, concesiones ni contratos; tampoco extenderles el área".
El fallo de humedales de 2020, un amparo sobre humedales en propiedad privada en Playa Hermosa de Jacó. El razonamiento propio de la Sala (considerandos V y VI) expone las obligaciones de Costa Rica ante Ramsar, sostiene que los humedales en terreno privado siguen protegidos y trata los humedales de manglar como excluidos de concesión por ser bienes de dominio público. El amparo se declaró sin lugar y se rechazó el reclamo de expropiación del propietario, razón por la cual el fallo respalda y no debilita el régimen de protección.
La sentencia de Tivives, que anula el Decreto 42404-MINAE por reducir una zona protectora sin los estudios técnicos requeridos, y que describe el manglar de Tivives como "el mejor conservado de los manglares del país".
El amparo de Río Lagarto. La Sala ordenó al Sinac responder en un mes la denuncia presentada por el recurrente en abril de 2022 y, en doce meses, realizar los estudios necesarios "a fin de determinar la situación real de la problemática denunciada y brindar una solución definitiva". El amojonamiento y la restauración figuran en las pretensiones del recurrente, no en la orden del tribunal.
El informe de auditoría mismo: "El funcionamiento del sistema para conservar y promover el uso sostenible de esteros, manglares y playas fuera de ASP es ineficaz".
La resolución 1403-2025-TAA del 25 de noviembre de 2025, el relleno de 8.233 m² de manglar certificado por el Área de Conservación Tempisque del Sinac en 2010, la denuncia presentada el 11 de noviembre de 2009 por Gadi Amit, de Confraternidad Guanacasteca, y la declaración de RIU de que la resolución "todavía no está en firme". SURCOS Digital cubre el mismo fallo de forma independiente.
El estado del caso Matapalo ocho meses después de la orden de restaurar: los denunciantes seguían "aún… a la espera de la resolución sobre las medidas cautelares y la apelación planteada por el hotel". El artículo reproduce además el oficio O-277-2026-TAA del propio tribunal, que reporta "más de 4.560 expedientes administrativos en trámite y más de 317 casos en fase de seguimiento de ejecución", atendidos por seis profesionales en derecho para investigación y tres juezas propietarias.
El registro más reciente del caso. La resolución de la Sala del 20 de julio de 2026 ordena pedir informes en tres días hábiles al ministro de la Presidencia, a la coordinadora de Gestión Documental de la Presidencia de la República, a la presidenta del Tribunal Ambiental Administrativo y a la ministra de Ambiente y Energía. La gestión sostiene que el expediente del Hotel RIU "permanece sin sentencia firme después de 17 años, debido a solicitudes de adición, aclaración y recursos pendientes de resolución".
El documento técnico que sustenta el registro de Río Lagarto, leído de imágenes aéreas y satelitales del IGN: manglar presente en 1945, entre 3,5 y 4 hectáreas ya eliminadas en la fotografía de 1989, y la totalidad desaparecida al oeste del río en 1996. El estudio no fecha la eliminación, y el informe del ACT reproducido en la resolución 2024-015681 señala que no puede precisarse el momento y sitúa el relleno a partir de 1996.
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Una de las siete fichas de mangle del sitio, junto con el mangle negro, blanco y piñuela.
Una mirada más de cerca al refugio que guarda el único pantano de mangle rojo intacto de la costa caribeña de Costa Rica.